Cuando la sordera no es tratada suele causar al paciente contrariedades sociales, psicológicas y físicas, que se manifiestan en sensaciones de vergüenza, falta de concentración, dolores de cabeza, estrés y aumento de la presión arterial.
Cuando la sordera no es tratada suele causar al paciente contrariedades sociales, psicológicas y físicas, que se manifiestan en sensaciones de vergüenza, falta de concentración, dolores de cabeza, estrés y aumento de la presión arterial.